En la esquina de Vázquez Ledesma y Benito Blanco se generó un espacio de oportunidad en el que trabajamos con el apoyo del Municipio CH.
Se trató de un proyecto experimental: se diseñaron juegos a partir de materiales simples, económicos y de fácil mantenimiento, con la idea de que pudieran replicarse en cualquier barrio o rincón del país. Este espacio fue desarmado debido a que el predio era privado y fue cedido por un tiempo.
Aquí también se utilizaron ideas premiadas del concurso “Una plaza para todos”. El proyecto surge de la Primera Mención, del equipo integrado por Rodirgo Bracho, Alejandro Raftopulos y Lucrecia Vespa.
A partir de un único elemento constitutivo —caño rojo— se establece una secuencia de posibles escenas de juego. En primera instancia el equipo fue tutoreado por el arquitecto Roberto Moraes, director de Kimelman-Moraes.


